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Los fondos marinos españoles ya han comenzado a ser reforestados. No se trata de un informe científico ni de un proyecto futuro. La organización conservacionista Oceana, a través de un acuerdo con la Fundación Banco Santander, ha empezado a trabajar en la regeneración de praderas submarinas degradadas en la costa de Almería. Y ya ha presentado los primeros resultados. El resultado del trabajo ha demostrado que las medidas de regeneración de ecosistemas dañados sólo son positivas cuando se realizan dentro de un plan de protección. En caso contrario, la capacidad de recuperación es menor al 2,5% de la superficie original, cuando sería 10 veces superior en una zona protegida. "Nuestra experiencia nos dice que la reforestación sólo tendrá éxito si, además de restaurar las praderas, se protege la zona", dice Xavier Pastor, director ejecutivo de Oceana en Europa. El gran problema de estos ecosistemas es la pesca ilegal de arrastre, que destruye las praderas e impide su recuperación. "La ley prohibe pescar con esta técnica en profundidades inferiores a 50 metros", explica Pastor. "Por eso es importante no sólo que se proteja, sino que se vigile el cumplimiento de la ley, sólo con eso sería suficiente".
Date: 18/11/2009
Source: El Mundo
El informe 'Blue Carbon' propone reforestar ecosistemas marinos y fomentar el cultivo de algas que puedan servir como alimento para las piscifactorías o como materia prima de biocombustibles. Pero no se trata de una idea irrealizable. En 1972, después de la guerra de Vietnam, el mayor bosque de manglares del mundo, situado en la cuenca del río Mekong, quedó arrasado por el agente naranja lanzado por la aviación norteamericana. Hoy el manglar está prácticamente recuperado gracias a la reforestación realizada por las autoridades vietnamitas. Además, estas zonas juegan un importante papel, no sólo en la mitigación del cambio climático, sino también en la adaptación. "El coste de reforestar estas zonas marinas es siete veces menor que construir diques que realicen la misma función de protección", asegura Íñigo Losada, director del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria.
Date: 16/11/2009
Source: El Mundo
En los mares y océanos, millones y millones de microorganismos diminutos, que no llegan a medir ni micras, son responsables de más del 80% de procesos como el ciclo del CO2, la captación de energía o el cambio climático. Eso sin perder de vista su papel en la cadena alimentaria. Un litro de agua marina puede contener al menos 25.000 tipos de microbios. En los mares más ricos hasta 100.000, algunos con propiedades fantásticas como la bioluminiscencia o toxinas para sobrevivir. Entender su complejidad no sólo puede dar respuestas a cuestiones tan importantes como el origen de la Tierra, su gran biodiversidad o el cambio climático. También tiene un gran potencial comercial para crear nuevos medicamentos o biocombustibles. Las patentes sobre la vida han generado un gran debate en tierra firme que ahora se vuelve a reproducir mar adentro.
Date: 20/10/2009
Source: El País
CARLOS DUARTE: Oceanógrafo. Premio Sociedad Geográfica Española 2007. "Los efectos serán menores, si no son el inicio de una tendencia. Lo que causa inquietud es la inclinación a reducir un esfuerzo, ya modesto, en I+D y a destinar los fondos a financiar créditos a empresas, en lugar de a la investigación sin ánimo de lucro. El impacto podría ser menor si se analiza qué programas dan los resultados esperados y cuáles pueden mejorar la gestión. Es evidente que no se valora la Ciencia lo suficiente, ni siquiera se hizo cuando el aumento de presupuestos fue espectacular. Hay que medirlo en el porcentaje del PIB que se destina y en el lamentable conocimiento científico de la sociedad. Pero creo que las condiciones para la investigación en España son interesantes para investigadores de valía contrastada. Si se quedan fuera del país será por conveniencia, no por necesidad. El flujo de investigadores es hoy en las dos direcciones:también vienen de fuera a trabajar aquí".
Date: 19/10/2009
Source: El Mundo
Suppose a blob of dioxin-rich pesticide is spilled into Monterey Bay. It might quickly disperse to the Pacific Ocean. But hours later, a spill of the same size at the same spot could circle near the coastline, posing a greater danger to marine life. The briny surface waters of the bay churn so chaotically that a slight shift in the place or time an oil drop, a buoy — or even a person — falls in can dictate whether it is swept out to the open ocean or swirls near the shore. But the results are not unpredictable. A team of scientists studying Monterey Bay since 2000 has found that underlying its complex, seemingly jumbled currents is a structure that guides the dispersal patterns, a structure that changes over time.
Date: 29/09/2009
Source: The New York Times